Todo el mundo parece haber olvidado que la crisis es y ha sido financiera, y es en ese ámbito donde deberían haber rodado cabezas.
El resto ha sido el miedo a lo que va a pasar lo que ha retenido las inversiones, incluso de aquellos que podían invertir. El miedo a ralentizado la actividad productiva, debido a la parálisis temerosa del consumo.
Igual que con la burbuja, el estímulo al consumo y la inversión arrastraba como una ficha de dominó todos los concomitantes socioeconómicos, con esta supuesta crisis las fichas de dominó van en dirección contraria.
Pero tan ficticia era esa burbuja como esta crisis. Entonces, ¿cuál es el problema? Que se han puesto a dar órdenes quienes más deberían callarse: los agentes económicos.
Gestionar bien el gasto eso es algo necesario en cualquier época, pero recortar el gasto como única medida va a dar lugar a una helenización de Europa.
Medidas dirigidas al buen empleo (la precariedad en el empleo no sirve para nada, ya que esa gente no consume, sólo subsiste), y medidas para la inversión rentable. En otras palabras, necesitamos medidas para el crecimiento, si no, esto será como una autoinmolación.
Se ha adueñado el miedo de la sociedad, se ha implantado un supuesto subjetivo social que impide la dinámica socioeconómica.
La Europa de los 50
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El pasado 1 de junio, para dar la bienvenida al que probablemente será uno
de los meses más complicados en la historia reciente de España, los
economistas ...
Hace 57 minutos











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